وَأَطِيعُوا اللّٰهَ وَرَسُولَهُ وَلَا تَنَازَعُوا فَتَفْشَلُوا وَتَذْهَبَ رِيحُكُمْ وَاصْبِرُوا إِنَّ اللّٰهَ مَعَ الصَّابِرِينَ
¡Honorables musulmanes!
En el verso que he leído nuestro Señor Todopoderoso dice: “Y obedeced a Allah y a Su Mensajero y no disputéis, porque entonces os acobardaríais y perderíais vuestro ímpetu. Y tened paciencia, pues ciertamente Allah está con los pacientes”. (Al-Anfal 8/46)
En el jadiz que leí, nuestro Profeta (s.a.s) dice: “No dejen de mostrarse interés y afecto mutuo, no se den la espalda, no alimenten el rencor entre ustedes y no se envidien unos a otros. ¡Oh siervos de Allah! Sean hermanos”. (Tirmidhi, Birr, 24)
¡Queridos creyentes!
Uno de los valores que nos enseñó nuestro Profeta (s.a.s), quien fue enviado como misericordia al mundo, es la hermandad. Ésta es una hermandad de fe que une a personas de diferentes idiomas y orígenes en torno a la misma fe e ideales y su fundamento se encuentra en la conciencia de ser siervos de Allah Todopoderoso y de la Ummah del Profeta Mujámmad (s.a.s). En esta hermandad, existe un esfuerzo por la unidad, por ser "nosotros", por ser fuertes; no hay ni "tú" ni "yo", ni una competencia por ser superior; en ella hay unidad y solidaridad, no fragmentación ni desintegración. En esta relación hay hermosas cualidades como el amor, la misericordia, el compartir y la ayuda mutua; no hay rencor, odio, violencia ni hostilidad.
¡Queridos musulmanes!
La comprensión de la hermandad, que obtiene su fuerza de la fe, nos ha mantenido unidos como nación durante siglos, nuestros grandes antepasados, quienes creyeron con todo el corazón en el verso: “No desfallezcáis ni os apenéis, porque, si sois creyentes, seréis superiores” (Ali Imran, 3/139), triunfaron en Manzikert, en la conquista de Estambul y en Çanakkale gracias a éste vínculo. En la Guerra de la Independencia, estas tierras, regadas con la sangre de muchos mártires, se convirtieron en nuestra patria con este espíritu de hermandad, hasta el fin de los tiempos.
¡Queridos creyentes!
Nuestro Señor Todopoderoso dice en el Sagrado Corán: “¡Vosotros que creéis! Si ayudais a Allah, Él os ayudará a vosotros y dará firmeza a vuestros pies”. (Mujámmad, 47/7) Inspirada por este verso, nuestra nación ha portado la bandera del Islam durante siglos, sirviendo a la humanidad, siempre ha apoyado a los oprimidos, esforzándose por defender la justicia y la bondad en todo el mundo. Mientras continuemos con este esfuerzo, Allah no nos dejará desamparados ni solos. Nuestros antepasados, fieles al verso: “Los creyentes son, en realidad, hermanos” (Al-Hujurat, 49/10), superaron todas las dificultades hombro con hombro, sacrificaron sus vidas, nunca cedieron ni un solo centímetro de tierra y jamás permitieron que ninguna mano ajena tocara nuestros límites. Mientras mantengamos esta idea de unidad y solidaridad, las llamadas a la oración nunca cesarán en nuestra gran patria y nuestra gloriosa bandera jamás caerá al suelo.
¡Queridos musulmanes!
Evitemos cualquier palabra o acción que pueda destruir el espíritu de hermandad que aprendimos de nuestro Profeta (s.a.s) y heredamos de nuestros antepasados. Como nación con fe, historia e ideales compartidos, consideremos nuestras diferencias como una fuente de enriquecimiento; por nuestra independencia y futuro, esforcémonos por formar generaciones profundamente comprometidas con su pasado y sus valores, dotadas de valores morales y conocimiento. Defendamos los valores nacionales y espirituales que nos definen.
En esta ocasión, recordamos con misericordia y gratitud a nuestros queridos mártires, que nos legaron con sus vidas estas tierras en las que vivimos, y a nuestros heroicos veteranos que han fallecido. Oramos a Allah Todopoderoso por la salud y la paz de nuestros veteranos sobrevivientes, que Allah Todopoderoso perpetúe nuestra unidad y solidaridad, y que nuestro Estado y nación prosperen.
Direccion: Barcelona, İspanya
Centro Turco de Educación, Cultura y Solidaridad
